Un estrecho colaborador de Moyano fue baleado y apuñalado en Rosario
DESCARTARON EL ROBO COMO MOTIVO Y SOSPECHAN DE UNA INTERNA GREMIAL
Abel Beroiz, tesorero de los camioneros y muy cercano al líder nacional del sindicato.
Uno de los más estrechos colaboradores de Hugo Moyano dentro del sindicato de camioneros fue baleado y apuñalado ayer en Rosario, en un episodio que de acuerdo a investigadores y familiares del dirigente agredido pudo tratarse de un ataque vinculado con una interna gremial. Una teoría que, sin embargo, desestimaron los dirigentes camioneros consultados por Clarín.
Abel Beroiz, de 70 años, ocupaba el cargo de tesorero del gremio camionero a nivel nacional y se desempeñaba como secretario general en la sede de Venado Tuerto, de donde es oriundo. El contacto con Moyano era directo. El mes pasado se lo vio junto al líder de la Confederación General del Trabajo (CGT) al inaugurarse en el sur santafesino una nueva sede del gremio.
Ayer, minutos antes de las 7, Beroiz abandonó un hotel ubicado en el microcentro de Rosario para ir a buscar su vehículo, un Volkswagen Passat de color azul, en el segundo subsuelo del Automóvil Club Argentino. Sin custodia asignada, fue interceptado por dos jóvenes de entre 25 y 30 años, bien vestidos y con la cara descubierta, según el testimonio de empleados del lugar.
Tras forcejear con los atacantes, recibió tres disparos y sufrió siete heridas cortantes -provocadas por un arma con puñal artesanal que fue arrojada en el lugar- que le provocaron perforaciones en el pulmón, el hígado, el vaso, el estómago, el colón, el intestino delgado y el duodeno.
"Vamos, que esto ya está", escuchó comentar a los atacantes un ocasional testigo que vio como huían en un taxi. Junto al auto de Beroiz se encontró además un reloj que pertenecería a uno de los agresores.Minutos después de las 7.30 el dirigente ingresó en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde fue intervenido quirúrgicamente. "Su estado es crítico. Recibió heridas de jerarquía.
Esto, sumado a su edad, ensombrece el pronóstico", admitió el jefe de guardia, Ricardo España. Según sus compañeros a la tarde experimentó una leve mejoría, pero de acuerdo a los médicos el pronóstico seguía siendo "muy reservado".A pesar del ataque, Beroiz conservaba todas las pertenencias: el reloj, las tarjetas, un par de cadenas de oro y una pequeña suma de dinero. La presencia de esos objetos llevaron a la policía a descartar la hipótesis del robo.
A pesar de que acostumbraba a manejar el dinero del gremio, sus compañeros desestimaron que el gremialista llevara consigo un maletín con 20 mil pesos, necesarios para cerrar una operación inmobiliaria dispuesta por el sindicato. "Esto es político. Por lo que averiguamos a nivel institucional esto tiene que ver con una interna nacional", aseguró a Clarín un policía vinculado a la investigación.El testimonio de la hermana del dirigente, Iliana Beiroz, también abonó esa teoría. "Hay gente que dice que lo amenazaron.
El había comentado que recibió amenazas. Mi reflexión personal es que no fue un robo. No le faltaba nada", explicó angustiada.El subsecretario de seguridad provincial, Gustavo Peters, comentó a Clarín que no se descarta ningún móvil, pero admitió que "no parece tratarse de un asalto porque ni siquiera le sacaron un reloj importante que tenía".
Dirigentes camioneros intentaban ayer desvincular el ataque de una supuesta disputa de poder interna. El vocero de prensa del sindicato, Héctor López, aseguró a Télam que el incidente se trató de "uno de los tantos asaltos que ocurren a diario en el país, un acto de delincuencia". López dijo que en el gremio camionero "no hay internas".
El secretario del gremio, Alfredo Aramayo, describió a Beroiz como "un compañero con una conducta intachable, muy trabajador, que jamás hacía ostentación de nada". Integrante de una familia humilde, Beroiz trabajó 30 años como camionero.Entre los camioneros no descartaban que en las próximas horas desembarque en Rosario el jefe de la CGT, quien ayer monitoreó la situación desde La Rioja, a donde viajó para participar de un acto gremial.
Fecha: 28/11/2007 - 00:00 horas
Fuente: Clarín
https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/estrecho-colaborador-moyano-baleado-apunalado-rosario_0_HJ2lmACCate.html
La muerte del “administrador” de Moyano, más cerca de un crimen por encargo
Como tesorero del sindicato de camioneros, Abel Beroiz manejaba el destino de 250 millones de pesos. Ya descartan la hipótesis del robo y se habla de crimen por encargo, aunque el titular de la CGT intenta descartarlo. Las extrañas llamadas que nunca atendio.
Perfil avanza en su nueva versión de sábado sobre un hecho extraño que se vivió hace algunos días en Rosario, donde dos delincuentes mataron a balazos y cuchillazos a Abel Beroiz, el tesorero nada menos que del poderoso sindicato de camioneros de Hugo Moyano. Ya descartan el intento de robo y se habla de crimen por encargo. Aquí, la excelente nota.
El teléfono celular de Abel Beroiz sonó dos veces antes del feroz ataque. Fue a las 5.50 de la mañana. Pero no atendió. Después, el tesorero de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros rechazó el desayuno del Hotel Plaza, un ritual ineludible para él. A las 6.30, pagó la estadía en el garaje del Automóvil Club Argentino (ACA) y, cuando llegó a la puerta de su vehículo Volkswagen Passat azul, dos hombres le descerrajaron tres disparos con un revólver calibre 38. El sindicalista, histórico colaborador del líder gremial Hugo Moyano, había intentado resistir la emboscada a las trompadas. Fue inútil. Los asesinos le asestaron siete puñaladas en el hígado, en el pulmón, en los intestinos y en su mano izquierda. El puñal de hoja corva con el que habría intentado defenderse quedó tirado en el suelo, cubierto de sangre. Lo mismo que su maletín, sus lentes y el celular con las dos llamadas perdidas titilando en el display.
El móvil del asesinato del secretario general del Sindicato de Camioneros de Santa Fe es una incógnita para los investigadores del caso. Pero la hipótesis de un simple robo, alentada por el líder de la CGT, quedó sepultada. “Ya ni siquiera es investigada”, le confesó a PERFIL un portavoz de la Justicia, que adhiere a la teoría de un crimen por encargo cometido por “asesinos inexpertos”. “Iban a matarlo, dejaron una fotografía de la víctima en una carpeta”, apuntó una alta fuente judicial.
Dudas. Cinco testigos relataron en sede judicial lo que vieron la madrugada del martes. Un custodio de la playa de estacionamiento, que oyó la agonizante voz de Beroiz clamando por ayuda en el suelo, declaró que vio a los jóvenes que interceptaron al dirigente gremial. “Lo esperaron desde temprano en una de las salidas del garaje, sobre la calle San Juan”, relató. “Se alejaron unos metros y luego regresaron para interceptarlo”, sostuvo el hombre, que adoptó la modalidad de identidad reservada para ofrecer su versión. Fue el primero en alertar a la Policía de Rosario sobre el crimen.
El listado de las llamadas telefónicas recibidas por Beroiz en su celular alienta las sospechas de los investigadores, cuyas teorías se aproximan a una pelea gremial. Las dos llamadas sin contestar, que ingresaron en la madrugada, podrían otorgar nuevos indicios sobre la identidad de los autores. “Las amenazas que habría recibido también es una línea investigativa”, señaló una fuente policial.
Iliana Beroiz, hermana menor de la víctima, había sacudido el núcleo familiar el jueves a la tarde, cuando reveló públicamente que Abel recibió amenazas de muerte. Fue citada por la Justicia para prestar declaración testimonial. No concurrió.
Iliana, que vive en Rosario, se calló abruptamente. Se guardó la tristeza y su confesión en el seno familiar. Sólo algunos lo deslizan con temor. “Lo tenían marcado con precisión; Abel era metódico en sus tareas cotidianas”, contó a PERFIL un miembro del entorno íntimo de Beroiz.
El amigo de Hugo. Abel Beroiz era el secretario general del Sindicato de Camioneros de Santa Fe desde el año 2000, llevaba dos gestiones consecutivas y planeaba volver a plebiscitar su poder.
En su entorno, le adjudican un hábil manejo contable del dinero de Camioneros en la provincia, calculado en 17 millones de pesos. Se estima que la Federación maneja a nivel nacional alrededor de 250 millones de pesos, subsidios oficiales incluidos.
En Venado Tuerto lamentan su muerte. Consiguió un predio de cinco hectáreas, valuado en medio millón de pesos, para la edificación de un polideportivo recreativo apodado “El Country”. Habría adquirido por una cifra cercana a 250 mil pesos el quebrado Sanatorio Casay, de esa misma ciudad. Una ganga. Y un edificio para una nueva sede de la entidad gremial.
La tragedia conmueve al entorno de Hugo Moyano, el líder sindical más poderoso de la era K, en plena puja por el poder en la CGT. “Es cierto que hay dudas”, se confiesa un dirigente cercano al camionero.
Fecha : 01/12/2007Por Rodrigo AlegreFuente : La Política On Line
https://www.lapoliticaonline.com/nota/nota-28462/
La trama detrás del crimen
LOS PROTAGONISTAS DE LA INTERNA DE LOS CAMIONEROS EN SANTA FE
El asesinato de Abel Beroiz salpica al gremio liderado por Hugo Moyano, aunque por el momento la investigación se limita al plano provincial. El juez Osvaldo Barbero reforzó la seguridad de quien confesó haber asesinado por encargo al sindicalista.
Desde Rosario
La declaración de Raúl Flores, uno de los dos matadores de Abel Beroiz, quien era tesorero de la Federación de Camioneros liderada por Hugo Moyano, puso sobre el tapete la internas gremiales que tiñen este episodio policial con derivaciones en el ámbito político-sindical. El foco está puesto sobre tres personajes que fueron involucrados directamente en el episodio por Flores: Luis J, conocido entre estibadores y trabajadores portuarios como un “abogado trucho” para trámites varios, como el cobro de indemnizaciones; un dirigente sindical santafesino de apellido que empieza con A, y un “pelado” que el asesino aseguró haber visto en las imágenes tomadas del sepelio de Beroiz, cerca del féretro. Ayer, el juez Osvaldo Barbero ordenó “extremar” la seguridad de Flores porque recibió indicios de que podría ser víctima de un atentado.
Luis J no posee título, pero asesora a víctimas de daños o de accidentes laborales y tuvo clientes en el puerto de Rosario. Flores trabajó allí e indicó que podría estar “vinculado al gremio de los camioneros”, en el que enroló al hombre del apellido con A. La referencia del matador sobre el “pelado” llevó a errores, ya que entre los calvos que cargaban el ataúd del dirigente asesinado había un calvo que es el propio hijo. Este “pelado” le habría entregado a Flores los 20 mil pesos como parte del pago de los 80 mil prometidos inicialmente.
Tras escuchar la pormenorizada confesión, Barbero reimplantó el secreto de sumario que se extenderá por 10 días más y dispuso que Flores quedara alojado en la Jefatura de la Unidad Regional II, aislado del resto de los presos y bajo custodia de un grupo de especial de la policía provincial.
El magistrado incrementó las medidas de seguridad por temor a que sufriera un atentado. En este contexto, el propio ministro de Seguridad de Santa Fe, Daniel Cuenca, se comunicó con el juez para ofrecerle colaboración.
El caso salpica a la dirigencia nacional de camioneros, aunque las pruebas recolectadas hasta el momento ponen el eje en una “interna provincial”. Las disputas dentro del Sindicato de Conductores de Camiones de Santa Fe constituyeron el centro de la atención de los investigadores que procuran aclarar el crimen, quienes pusieron la lupa sobre un grupo interno, encabezado por Raúl Alfredo Luna, quien pretendía desplazar a Beroiz de la secretaría general del gremio.
Tras el crimen, Luna pasó a liderar el sindicato provincial. Antes era el adjunto. Ahora es también el número dos en la Federación de Camioneros, pero el propio Moyano le pidió una “licencia” hasta que se aclare todo.
El juez Barbero tiene entre los papeles del expediente un escrito que le atribuye a Luna haber gestado una estructura de colaboradores, varios de ellos de la comisión directiva con mandato hasta 2008 en el sindicato provincial, para hacerse del control interno desplazando a Beroiz.
Las discrepancias entre ambos surgieron a fines de 2006. Fuentes del mismo gremio dan cuenta de varios episodios significativos. Uno ocurrió en enero de 2007, cuando se desató un durísimo conflicto en la empresa de transportes de cargas Dolzani Hermanos, por un reclamo para que la empresa remunerara en base al convenio de camioneros y no a porcentajes por kilómetro. Treinta y tres camiones quedaron paralizados. Veintinueve en otras provincias y fuera del país. Beroiz se disgustó fuertemente con su segundo, por considerar que el rígido manejo del conflicto de Luna en Dolzani había sido inconsulto y ajeno a la metodología que él proponía.
El distanciamiento se notó a principios de octubre pasado cuando se inauguró la nueva sede gremial de camioneros de Venado Tuerto, con la presencia de Moyano. Luna no subió al escenario junto con Beroiz y el ex intendente Roberto Scot (un duro identificado con la derecha peronista).
Buena parte del gremio interpretó eso como un desplante.
Lo que más habría fastidiado a Beroiz fue enterarse de que miembros de la comisión directiva armaban reuniones fuera del sindicato para desbancarlo. El texto que maneja el juez Barbero señala que Beroiz llegó a pensar en correr a Luna de su puesto, pero respetó su cargo “y no escuchó los consejos que le decían que (Luna) haría cualquier cosa por el poder”.
Fuentes del gremio destacaron que entre Beroiz y Luna había diferencias de método y de criterio. Una situación que complica a Luna es que, según fuentes de la investigación, existe una constancia judicial de que uno de sus colaboradores se comunicó con uno de los presuntos asesinos.
Entre las personas del entorno de Luna se investiga a Juan Dell Arciprete, un ex delegado de Casilda, al que Beroiz había suspendido la licencia gremial, según fuentes internas, debido a presentación de tickets por gastos excesivos. En su jurisdicción le atribuyen circular armado. Con la muerte de Beroiz pasó de ser vocal suplente a titular. También se investiga a un hombre que no pertenece al sindicato, pero que acompaña a Luna “fuertemente armado”.
Lo que es cierto es que en toda organización hay disputas de poder. Y ninguna de estas intrigas sustentaría una acusación. No obstante, todo esta trama interesa en detalle al juez Barbero y a la policía. Luna no está nombrado en la declaración de Flores, aunque sí hay al menos uno de los investigados con anterioridad.
Por José MaggiFuente : Pagina 12Fecha : Domingo, 16 de marzo de 2008 | Hoy
https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-100808-2008-03-16.html

Abel Beroiz, de 70 años, ocupaba el cargo de tesorero del gremio camionero a nivel nacional y se desempeñaba como secretario general en la sede de Venado Tuerto, de donde es oriundo. El contacto con Moyano era directo. El mes pasado se lo vio junto al líder de la Confederación General del Trabajo (CGT) al inaugurarse en el sur santafesino una nueva sede del gremio.
Ayer, minutos antes de las 7, Beroiz abandonó un hotel ubicado en el microcentro de Rosario para ir a buscar su vehículo, un Volkswagen Passat de color azul, en el segundo subsuelo del Automóvil Club Argentino. Sin custodia asignada, fue interceptado por dos jóvenes de entre 25 y 30 años, bien vestidos y con la cara descubierta, según el testimonio de empleados del lugar.
Tras forcejear con los atacantes, recibió tres disparos y sufrió siete heridas cortantes -provocadas por un arma con puñal artesanal que fue arrojada en el lugar- que le provocaron perforaciones en el pulmón, el hígado, el vaso, el estómago, el colón, el intestino delgado y el duodeno.
"Vamos, que esto ya está", escuchó comentar a los atacantes un ocasional testigo que vio como huían en un taxi. Junto al auto de Beroiz se encontró además un reloj que pertenecería a uno de los agresores.Minutos después de las 7.30 el dirigente ingresó en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde fue intervenido quirúrgicamente. "Su estado es crítico. Recibió heridas de jerarquía.
Esto, sumado a su edad, ensombrece el pronóstico", admitió el jefe de guardia, Ricardo España. Según sus compañeros a la tarde experimentó una leve mejoría, pero de acuerdo a los médicos el pronóstico seguía siendo "muy reservado".A pesar del ataque, Beroiz conservaba todas las pertenencias: el reloj, las tarjetas, un par de cadenas de oro y una pequeña suma de dinero. La presencia de esos objetos llevaron a la policía a descartar la hipótesis del robo.
A pesar de que acostumbraba a manejar el dinero del gremio, sus compañeros desestimaron que el gremialista llevara consigo un maletín con 20 mil pesos, necesarios para cerrar una operación inmobiliaria dispuesta por el sindicato. "Esto es político. Por lo que averiguamos a nivel institucional esto tiene que ver con una interna nacional", aseguró a Clarín un policía vinculado a la investigación.El testimonio de la hermana del dirigente, Iliana Beiroz, también abonó esa teoría. "Hay gente que dice que lo amenazaron.
El había comentado que recibió amenazas. Mi reflexión personal es que no fue un robo. No le faltaba nada", explicó angustiada.El subsecretario de seguridad provincial, Gustavo Peters, comentó a Clarín que no se descarta ningún móvil, pero admitió que "no parece tratarse de un asalto porque ni siquiera le sacaron un reloj importante que tenía".
Dirigentes camioneros intentaban ayer desvincular el ataque de una supuesta disputa de poder interna. El vocero de prensa del sindicato, Héctor López, aseguró a Télam que el incidente se trató de "uno de los tantos asaltos que ocurren a diario en el país, un acto de delincuencia". López dijo que en el gremio camionero "no hay internas".
El secretario del gremio, Alfredo Aramayo, describió a Beroiz como "un compañero con una conducta intachable, muy trabajador, que jamás hacía ostentación de nada". Integrante de una familia humilde, Beroiz trabajó 30 años como camionero.Entre los camioneros no descartaban que en las próximas horas desembarque en Rosario el jefe de la CGT, quien ayer monitoreó la situación desde La Rioja, a donde viajó para participar de un acto gremial.
Fecha: 28/11/2007 - 00:00 horas
Fuente: Clarín
https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/estrecho-colaborador-moyano-baleado-apunalado-rosario_0_HJ2lmACCate.html
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