1.- Juan Martín Mena, el espía nombrado por el Gobierno para alinear a la Justicia
Número dos de la Secretaría de Inteligencia desde el mes pasado, seguirá de cerca las causas que tocan al kirchnerismo
Adriana Balaguer - PARA LA NACIÓN - DOMINGO 04 DE ENERO DE 2015
De joven no le interesaba ser un militante de la política. Pero desde que decidió estudiar derecho penal en la Universidad de Buenos Aires y conoció a Raúl Eugenio Zaffaroni, flamante ex juez de la Corte Suprema, supo que iba a ser un militante de la Justicia. Desde la Secretaría de Inteligencia, ahora será el hombre del Gobierno para incidir sobre los jueces con las herramientas que le da el mundo del espionaje, donde la información es poder. Llegó al Estado en 2001 y el fin del ciclo kirchnerista lo encuentra, 14 años después, como el segundo hombre en importancia de la Secretaría de Inteligencia. Es parte de un movimiento decidido por la presidenta Cristina Kirchner para imponer un control político más firme sobre el organismo. El desafío de su nueva función es alinear a los díscolos funcionarios del Poder Judicial en el fuero federal, que en las últimas semanas movió las principales causas de corrupción que salpican al kirchnerismo.
Mena fue puesto en funciones por el nuevo jefe de los espías, Oscar Parrilli, el pasado 19 de diciembre. Será ahora el ejecutor de las políticas del hombre de máxima confianza de Cristina Kirchner. En la jerga de la ex SIDE, Mena se transformó en el Señor 8, número que lo identifica como subsecretario de Inteligencia. No tenía trato personal con el neuquino que desde 2003 acompañó a los Kirchner como secretario general de la Presidencia. Pero referencias internas no le faltaron: su actuación en el Ministerio de Justicia, en donde se desempeñaba simultáneamente como subsecretario de Política Criminal y jefe de Gabinete, le sirvió para que su ascenso fuera impulsado tanto por el viceministro Julián Alvarez, referente político de La Cámpora en el Ministerio, como por su jefe directo, el ministro Julio Alak, cada vez con menos poder en su propia cartera.
Su rol en en la recopilación y síntesis de proyectos que dieron origen al nuevo Código Procesal Penal, convertido en ley a principios de diciembre, ayudaron a darle un perfil más visible a su tarea. Hasta entonces, era uno de los interlocutores naturales del Poder Ejecutivo con los jueces de Comodoro Py, cuyos pasillos ya caminaba desde mediados de 2013 junto a Franco Picardi, subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial, y Ernesto Kreplak, subsecretario de Coordinación y Control de Gestión Registral, y con quienes entraba a los despachos sin golpear la puerta, siempre buscando pasar inadvertidos, llevando mensajes del poder. Por ese entonces le daba reportes directos a Álvarez, aunque cuando detectaban algún movimiento judicial fuera de lo común, sus explicaciones llegaban al despacho de Carlos Zannini, el poderoso secretario Legal y Técnico de la Presidencia. "Siempre entré a Tribunales por la puerta de adelante, eso no tiene por qué cambiar", le dijo a uno de sus interlocutores habituales en ese ámbito después de enterarse de su nuevo destino. Aunque la última vez que los periodistas lo descubrieron cuando intentó evitar que se declara inconstitucional el pacto secreto con Irán por la AMIA, pidió por favor que se olvidarán de su presencia allí. Ese día fracasó.
Entre Slokar y Zaffaroni
Nació en Mar del Plata en 1979 bajo el signo de Piscis, y está cerca de cumplir 36 años. Hoy es vecino del barrio de Villa Urquiza y aprovecha su soltería para trabajar full time. Su última declaración jurada revela que es poseedor de varios lotes heredados en su ciudad natal, $ 420.000 en Boden 2015 y una cantidad algo menor en el sistema bancario. En 2001 aceptó entrar como becario a la Procuración Penitenciaria de la Nación, el ente que se ocupa de atender los derechos de la población penitenciaria y que desde 2003 depende del Poder Legislativo, para que su titular pueda ser una suerte de ombudsman de las cárceles. En 2004 se convirtió en asesor del entonces subsecretario de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios, Alejandro Slokar, quien ya era uno de los principales discípulos de Zaffaroni, con quien compartió cátedras y tratados académicos. En 2009 lo reemplazó en el cargo y un año después también se transformó en jefe de Gabinete del Ministerio, cargo que aceptó ad honorem para poder mantener la subsecretaría. En la UBA, Mena integró la cátedra de derecho penal de Slokar, hoy juez de la Cámara de Casación, promotor de la filo kirchnerista Justicia Legítima y el más encumbrado magistrado con que cuenta el Gobierno como tropa propia tras la renuncia de Zaffaroni a la Corte. Las visitas de Mena al despacho de Slokar en el primer piso de Tribunales son frecuentes. Su nombramiento en la SI obligará a Mena a poner distancia temporalmente de todo el trabajo que lleva hecho en política criminal. Pero fue consciente de que a los pedidos de Cristina Kirchner no se les puede decir que no. Ante la envergadura de la movida política, el peso del ofrecimiento y las dudas que le suscitaba el cambio a esta altura de la gestión, Mena acudió una vez más a Zaffaroni, quien según revelan amigos en común, lo animó a dar el paso: "Es una gran alegría que Cristina nos renueve la confianza", le dijo su mentor.
En la Casa Rosada quieren desmitificar el cambio. Los designados son "funcionarios políticos, no agentes secretos". En el kirchnerismo contrarrestan las críticas: "La Secretaría de Inteligencia es un ministerio más que tiene mucho de mito, pero donde no necesariamente todo tiene que ser secreto y estar tapado", dicen. El nombramiento de Mena fue percibido como una movida en la que había salido favorecida La Cámpora, al punto de asegurarse que fue Julián Alvarez, viceministro de Justicia y una de las cabezas más visibles de esta agrupación, quien le había comunicado telefónicamente a Alak el nuevo destino de su jefe de asesores. Dentro del Ministerio de Justicia, sin embargo, aseguran que Mena internamente nunca se definió como camporista, y que ninguno de sus jefes tuvo sobre él más influencia que el otro. "Mena es el intermediario entre Alak y Álvarez. El que consiguió que existiera comunicación de un lado con el otro", explica alguien que lo vio en acción junto a ambos funcionarios. La Secretaría de Inteligencia dispuso en 2014 de un presupuesto formal de 689 millones de pesos. Y hay que tener en cuenta que la presidenta Cristina Kirchner ya había convalidado una partida de 431 millones de pesos para la estructura de inteligencia militar que comanda el teniente general César Milani, equivalente a dos tercios de lo que recibió la SI. Entre los activos más valiosos de esta dependencia en tiempos electorales, figuran las carpetas con antecedentes de todos los candidatos a presidentes, sus entornos políticos, y los secretos mejor guardados de aquellos jueces molestos para el oficialismo. Además de la posibilidad de disponer de las herramientas necesarias para intervenir teléfonos y filtrar emails.
A la luz de este poder, a pesar de la intención proclamada por el Gobierno de "dar más transparencia a la SI", nadie sabe todavía quién ganará y quién perderá con el cambio.
http://www.lanacion.com.ar/1756655-juan-martin-mena-el-espia-nombrado-por-el-gobierno-para-alinear-a-la-justicia
El ideólogo jurídico del pacto con Irán y ex número dos de la Agencia Federal de Inteligencia Juan Martín Mena también participó del intenso, secreto y sospechoso intercambio de llamadas que comenzó doce horas antes de que los argentinos supieran que el fiscal de la AMIA Alberto Nisman había muerto de forma violenta. Hasta ahora Clarín había revelado en exclusiva que ese domingo dramático habían hablando entre sí los ex directores de Operaciones General de Operaciones de la ex SIDE Antonio Stiuso y de Interior Fernando Pocino y éste último con el entonces jefe del Ejército y director de Inteligencia del arma, general César Milani. Pero se desconocía a quién estaba asignado el Nextel 534*2126 del Ministerio de Justicia. En la causa por la muerte de Nisman, esa cartera informó oficialmente que ese número estaba asignado al ex número dos de la AFI Juan Martín Mena. Este, antes de ser el segundo de Oscar Parrilli, había sido subsecretario de Justicia y participado de las negociaciones diplomáticas por el pacto con Irán por la AMIA. Mena fue quien le dio la redacción jurídica final al memorándum de entendimiento con Irán que luego Nisman denunció que fue parte de una maniobra de encubrimiento de la ex presidenta Cristina Kirchner y el ex canciller Héctor Timerman, entre otros, para favorecer a cinco iraníes acusados como autores intelectuales del atentado contra la mutual judía de 1994. En una de las escuchas grabadas por la ex SIDE e incorporadas a la denuncia de Nisman, el dirigente de Quebracho cercano a los K, Fernando Esteche, le dice al líder de la comunidad iraní en la Argentina, Jorge Yousuf Khalil, que el pacto era “muy parecido” un proyecto elaborado por ellos.
Ese domingo los custodios de Nisman, Armando Niz y Luis Miño -ahora llamados a indagatoria por la jueza Fabiana Palmaghini- tardaron 11 horas en entrar al departamento de Nisman en las torres Le Parc. Precisamente, la secuencia de llamadas entre la mayoría de los jefes de los jefes de inteligencia de la Argentina comienza con una comunicación de Miño a Stiuso a las 11 de la mañana. En un informe de la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal incorporado a la causa, al cruce los teléfonos del fiscal Carlos Stornelli -uno de los que se comunicó con Nisman antes de su muerte-, se detectó que ese domingo a las 11.04 Pocino habla con Mena 8 segundos por primera vez. Luego el poderoso director de Interior de la AFI, Pocino vuelve a hablar con Mena 866 segundos (Ver infografía). A las 14.14, ambos vuelven a comunicarse durante 14 segundos. En el intenso tráfico de llamadas -antes de la muerte de Nisman estos números telefónicos prácticamente no hablan entre sí los fines de semana-, a las 15.48 Pocino se comunica con Mena durante otros 278 segundos. La última llamada registrada es a las 16.16, entre Pocino y Mena y por 37 segundos, al menos con estos números. El contenido de estas llamadas es uno de los grandes interrogantes de esta investigación que el lunes cumplirá un año. Las hipótesis en los tribunales van desde un eventual encubrimiento de un crimen hasta alguna alerta de que algo pasaba adentro del departamento de Nisman. Los custodios Niz y Miño afirmaron que no informaron a sus jefes de la Policía Federal hasta las 22 cuando entraron con la madre de Nisman, Sara Garfunkel, quien estaba convencida de que a su hijo lo mataron (Ver página 6), al departamento. Pero ¿por qué llamó Miño a las 09.58 de ese domingo a un teléfono asignado a Goncalvez Pereira y que habitualmente usaba Stiuso? Niz y Miño no están imputados por la muerte de Nisman sino por incumplimiento de los deberes de funcionario público, es decir por su negligente accionar de ese domingo frente al funcionario que debía custodiar.
Por esa razón, Palmaghini ordenó, además, cruzar los teléfonos de todos los custodios para saber con quiénes hablaron ese domingo. Otro de los que participó de estas conversaciones fue el ex director de Análisis de la SIDE, Alberto Mazzino, quien afirmó que habló con Stiuso ese domingo para organizar un asado. Ahora, Palmaghini podría ordenar que también testifique Mena. Mientras, se espera para fines de febrero que amplíe su declaración Stiuso, quien se encuentra en EE.UU. y vuelve a la Argentina para radicarse tras haber sido acusado por Cristina Kirchner de “tirarme un muerto”. Ante el pedido de la jueza Palmaghini levantamiento de secreto para que declaren tantos espías y ex espías y se conozca documentación secreta sobre la muerte de Nisman, el director general de la AFI, Gustavo Arribas, levantó el secreto a todo funcionario o ex funcionario para que pueda declarar sin impedimentos legales. Por otro el presidente Mauricio Macri, desclasificó “la totalidad de la documentación” de la AFI, la Cancillería o las FF. AA, relativa al Nisman.
http://www.noticiasdeargentina.com.ar/index.php/23795/nisman-investigan-llamadas-sospechosas-de-un-ex-jefe-de-la-inteligencia-k/
Por: Omar Lavieri olavieri@infobae.com
POLÍTICA LUNES 23 DE MAYO 2016
El fiscal Guillermo Marijuán pidió la indagatoria de Oscar Parrilli, su segundo y otros cinco hombres de la central de inteligencia
Antonio Stiuso fue el jefe de la inteligencia desde el inicio del kirchnerismo hasta finales de 2014, cuando el gobierno al que había servido lo echó y comenzó a acusarlo. La conducción de la inteligencia argentina quedó en manos entonces de Oscar Parrilli, quien había sido secretario general de la Presidencia. Encabezó Parrilli desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) la embestida contra quien había sido un hombre clave en el espionaje del kirchnerismo. El enfrentamiento con Stiuso fue más contundente luego de la muerte del fiscal especial del Caso AMIA, Alberto Nisman. Parrilli firmó en septiembre de 2015 la resolución administrativa 202 por la cual, entre otras cosas, obligaba a presentarse a los ex agentes de inteligencia porque se debía supervisar su actividad posterior al pase a retiro. Como Stiuso no se presentó ante ese requerimiento, y a otros realizados por otras instancias, se emitió la orden azul de búsqueda que fue publicada por Interpol. Dos artículos de esa resolución fueron declarados inconstitucionales por el juez federal Sebastián Ramos quien consideró que, por ejemplo, no se podía forzar a los agentes para que fueran a declarar ante las nuevas autoridades de la AFI, bajo la amenaza de quitarles los beneficios jubilatorios que habían adquirido.
En su denuncia, el fiscal Guillermo Marijuán señaló que "esa resolución fue redactada, dictada y sancionada, con un único propósito que era, la búsqueda de Antonio Horacio Stiuso". Marijuán realizó una investigación preliminar en la que se glosaron unas 50 declaraciones juradas de ex agentes donde se los interrogó sobre Stiuso, y eso quedó registrado en un documento llamado "Acta secreta". La información aportada por la Dirección de Asuntos judiciales de la AFI refiere que los interrogatorios sobre Stiuso fueron llevados adelante por el director de Contrainteligencia, por orden de Parrilli. No sucedió lo mismo –según Marijuán- con otros ex agentes de inteligencia que se presentaron según el requerimiento de la resolución firmada por Parrilli. El fiscal explicó que las autoridades de la AFI hicieron actividad de inteligencia interna prohibida por la ley ya que realizaron interrogatorios para los que solo está autorizado un juez.
Según la denuncia, a la que accedió Infobae, el fiscal dijo: "Surge con toda claridad entonces, de las acciones llevadas a cabo por las personas denunciadas en aplicación de la Resolución N 202/2015 que se arrogaron facultadas propias de un magistrado de la Nación, en una flagrante actitud abusiva y de esta manera emprendieron una investigación sobre el destino, movimiento y actividades del Ingeniero Horacio Antonio Stiuso, que conculcaron principios básicos y garantías constitucionales. No interesa aquí a quien buscaban ni lo que pretendían saber sino que lo que hicieron excede de manera ilícita y solapada el marco administrativo con el que pretendieron enmascarar su actuar". Marijuán realizó la denuncia que por sorteo cayó en el juzgado a cargo de Claudio Bonadio con la intervención del fiscal Carlos Rívolo. En su denuncia Marijuán pidió la indagatoria de Parrilli, de su segundo Juan Martín Mena y de varios agentes de inteligencia (algunos de ellos en actividad) cuyos nombre no se publican.
http://www.infobae.com/2016/05/23/1813689-denunciaron-la-conduccion-kirchnerista-la-afi/
2.- Nisman: investigan llamadas sospechosas de un ex jefe de la inteligencia K
16/01/2016El ideólogo jurídico del pacto con Irán y ex número dos de la Agencia Federal de Inteligencia Juan Martín Mena también participó del intenso, secreto y sospechoso intercambio de llamadas que comenzó doce horas antes de que los argentinos supieran que el fiscal de la AMIA Alberto Nisman había muerto de forma violenta. Hasta ahora Clarín había revelado en exclusiva que ese domingo dramático habían hablando entre sí los ex directores de Operaciones General de Operaciones de la ex SIDE Antonio Stiuso y de Interior Fernando Pocino y éste último con el entonces jefe del Ejército y director de Inteligencia del arma, general César Milani. Pero se desconocía a quién estaba asignado el Nextel 534*2126 del Ministerio de Justicia. En la causa por la muerte de Nisman, esa cartera informó oficialmente que ese número estaba asignado al ex número dos de la AFI Juan Martín Mena. Este, antes de ser el segundo de Oscar Parrilli, había sido subsecretario de Justicia y participado de las negociaciones diplomáticas por el pacto con Irán por la AMIA. Mena fue quien le dio la redacción jurídica final al memorándum de entendimiento con Irán que luego Nisman denunció que fue parte de una maniobra de encubrimiento de la ex presidenta Cristina Kirchner y el ex canciller Héctor Timerman, entre otros, para favorecer a cinco iraníes acusados como autores intelectuales del atentado contra la mutual judía de 1994. En una de las escuchas grabadas por la ex SIDE e incorporadas a la denuncia de Nisman, el dirigente de Quebracho cercano a los K, Fernando Esteche, le dice al líder de la comunidad iraní en la Argentina, Jorge Yousuf Khalil, que el pacto era “muy parecido” un proyecto elaborado por ellos.
Ese domingo los custodios de Nisman, Armando Niz y Luis Miño -ahora llamados a indagatoria por la jueza Fabiana Palmaghini- tardaron 11 horas en entrar al departamento de Nisman en las torres Le Parc. Precisamente, la secuencia de llamadas entre la mayoría de los jefes de los jefes de inteligencia de la Argentina comienza con una comunicación de Miño a Stiuso a las 11 de la mañana. En un informe de la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal incorporado a la causa, al cruce los teléfonos del fiscal Carlos Stornelli -uno de los que se comunicó con Nisman antes de su muerte-, se detectó que ese domingo a las 11.04 Pocino habla con Mena 8 segundos por primera vez. Luego el poderoso director de Interior de la AFI, Pocino vuelve a hablar con Mena 866 segundos (Ver infografía). A las 14.14, ambos vuelven a comunicarse durante 14 segundos. En el intenso tráfico de llamadas -antes de la muerte de Nisman estos números telefónicos prácticamente no hablan entre sí los fines de semana-, a las 15.48 Pocino se comunica con Mena durante otros 278 segundos. La última llamada registrada es a las 16.16, entre Pocino y Mena y por 37 segundos, al menos con estos números. El contenido de estas llamadas es uno de los grandes interrogantes de esta investigación que el lunes cumplirá un año. Las hipótesis en los tribunales van desde un eventual encubrimiento de un crimen hasta alguna alerta de que algo pasaba adentro del departamento de Nisman. Los custodios Niz y Miño afirmaron que no informaron a sus jefes de la Policía Federal hasta las 22 cuando entraron con la madre de Nisman, Sara Garfunkel, quien estaba convencida de que a su hijo lo mataron (Ver página 6), al departamento. Pero ¿por qué llamó Miño a las 09.58 de ese domingo a un teléfono asignado a Goncalvez Pereira y que habitualmente usaba Stiuso? Niz y Miño no están imputados por la muerte de Nisman sino por incumplimiento de los deberes de funcionario público, es decir por su negligente accionar de ese domingo frente al funcionario que debía custodiar.
Por esa razón, Palmaghini ordenó, además, cruzar los teléfonos de todos los custodios para saber con quiénes hablaron ese domingo. Otro de los que participó de estas conversaciones fue el ex director de Análisis de la SIDE, Alberto Mazzino, quien afirmó que habló con Stiuso ese domingo para organizar un asado. Ahora, Palmaghini podría ordenar que también testifique Mena. Mientras, se espera para fines de febrero que amplíe su declaración Stiuso, quien se encuentra en EE.UU. y vuelve a la Argentina para radicarse tras haber sido acusado por Cristina Kirchner de “tirarme un muerto”. Ante el pedido de la jueza Palmaghini levantamiento de secreto para que declaren tantos espías y ex espías y se conozca documentación secreta sobre la muerte de Nisman, el director general de la AFI, Gustavo Arribas, levantó el secreto a todo funcionario o ex funcionario para que pueda declarar sin impedimentos legales. Por otro el presidente Mauricio Macri, desclasificó “la totalidad de la documentación” de la AFI, la Cancillería o las FF. AA, relativa al Nisman.
http://www.noticiasdeargentina.com.ar/index.php/23795/nisman-investigan-llamadas-sospechosas-de-un-ex-jefe-de-la-inteligencia-k/
3.- Denunciaron a la conducción kirchnerista de la AFI
Omar LavieriPor: Omar Lavieri olavieri@infobae.com
POLÍTICA LUNES 23 DE MAYO 2016
El fiscal Guillermo Marijuán pidió la indagatoria de Oscar Parrilli, su segundo y otros cinco hombres de la central de inteligencia
Antonio Stiuso fue el jefe de la inteligencia desde el inicio del kirchnerismo hasta finales de 2014, cuando el gobierno al que había servido lo echó y comenzó a acusarlo. La conducción de la inteligencia argentina quedó en manos entonces de Oscar Parrilli, quien había sido secretario general de la Presidencia. Encabezó Parrilli desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) la embestida contra quien había sido un hombre clave en el espionaje del kirchnerismo. El enfrentamiento con Stiuso fue más contundente luego de la muerte del fiscal especial del Caso AMIA, Alberto Nisman. Parrilli firmó en septiembre de 2015 la resolución administrativa 202 por la cual, entre otras cosas, obligaba a presentarse a los ex agentes de inteligencia porque se debía supervisar su actividad posterior al pase a retiro. Como Stiuso no se presentó ante ese requerimiento, y a otros realizados por otras instancias, se emitió la orden azul de búsqueda que fue publicada por Interpol. Dos artículos de esa resolución fueron declarados inconstitucionales por el juez federal Sebastián Ramos quien consideró que, por ejemplo, no se podía forzar a los agentes para que fueran a declarar ante las nuevas autoridades de la AFI, bajo la amenaza de quitarles los beneficios jubilatorios que habían adquirido.
En su denuncia, el fiscal Guillermo Marijuán señaló que "esa resolución fue redactada, dictada y sancionada, con un único propósito que era, la búsqueda de Antonio Horacio Stiuso". Marijuán realizó una investigación preliminar en la que se glosaron unas 50 declaraciones juradas de ex agentes donde se los interrogó sobre Stiuso, y eso quedó registrado en un documento llamado "Acta secreta". La información aportada por la Dirección de Asuntos judiciales de la AFI refiere que los interrogatorios sobre Stiuso fueron llevados adelante por el director de Contrainteligencia, por orden de Parrilli. No sucedió lo mismo –según Marijuán- con otros ex agentes de inteligencia que se presentaron según el requerimiento de la resolución firmada por Parrilli. El fiscal explicó que las autoridades de la AFI hicieron actividad de inteligencia interna prohibida por la ley ya que realizaron interrogatorios para los que solo está autorizado un juez.
Según la denuncia, a la que accedió Infobae, el fiscal dijo: "Surge con toda claridad entonces, de las acciones llevadas a cabo por las personas denunciadas en aplicación de la Resolución N 202/2015 que se arrogaron facultadas propias de un magistrado de la Nación, en una flagrante actitud abusiva y de esta manera emprendieron una investigación sobre el destino, movimiento y actividades del Ingeniero Horacio Antonio Stiuso, que conculcaron principios básicos y garantías constitucionales. No interesa aquí a quien buscaban ni lo que pretendían saber sino que lo que hicieron excede de manera ilícita y solapada el marco administrativo con el que pretendieron enmascarar su actuar". Marijuán realizó la denuncia que por sorteo cayó en el juzgado a cargo de Claudio Bonadio con la intervención del fiscal Carlos Rívolo. En su denuncia Marijuán pidió la indagatoria de Parrilli, de su segundo Juan Martín Mena y de varios agentes de inteligencia (algunos de ellos en actividad) cuyos nombre no se publican.
http://www.infobae.com/2016/05/23/1813689-denunciaron-la-conduccion-kirchnerista-la-afi/
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